A la vez pienso

En la caída espanto mil vidas que vuelan dispersas. Despego la mejilla del duro y frio suelo de cemento y no salgo corriendo. Me escudo en la madrugada y sacudo la ropa sucia. A la vez pienso en lugares sagrados, en cualquier esquina que haya sido sagrada. Los músculos duelen como gallos que ya no cantan. Me perdono. Ilustración de Boris Pelcer