Allá hacia fines de septiembre de 1968 se me dio por nacer, en aquel pueblito perdido del norte santafesino. Bien sabrás que la gente de pueblo al no tener en que ocupar su tiempo, lo malgasta elucubrando historias. El chisme en relación a mí, recién nacido, fue que en realidad me habías parido y no Ramona, quien se decía mi madre. Lo cierto es que a esa altura ya estabas en edad de procrear, y al no estar nuestro padre presente desde hacía varios meses (se encontraba en Bs. As. intentando encontrar un trabajo estable, según dicen, hecho que Doña Terapia decidirá si le he perdonado, aunque creo que mucho no le importó; no porque haya sido un tipo insensible, es que uno se sorprende maravillado con el acontecimiento 1 ó 2 veces -aun teniendo en cuenta que hablamos de hijos- los demás son alegres acontecimientos y a mi me tocó ser el 9° acontecimiento), así el malintencionado comentario se expandió como gripe porcina en condado sin política sanitaria medianamente seria. Sea cual fuese l...