Guerra no, fiesta si.

La almohada (su nombre deriva del árabe andalusí ”mujadda” y significa cogín) es básicamente una bolsa llena de material blando que se utiliza para apoyar la cabeza con el fin de conciliar el sueño. Es una especie de animal propicio, de carácter aún más dócil que el gato y de movimientos tan imperceptibles como los del minutero u horario en los relojes analógicos, a ello se debe que jamás aparezca, por las mañanas, donde se la acomoda de noche. Es fiel y confiable, cuando uno duerme con la almohada de otro se siente incómodo, por más que se la apriete de los costados para hacerla mullida en el centro. Debería existir un decreto con fuerza de ley que indique: “Toda persona honrada debe trasladarse por la vida con su almohada a cuesta, nunca se sabe dónde nos puede encontrar la noche”. Entonces no entiendo a esas personas (por lo general jóvenes, niños e inmaduros) que se reúnen, convocadas por las redes sociales y/o amigos que están al pedo, a participar de “Guerras de almo...