Un cauce, un indicio, una lágrima por acá

Tantas cosas esquivan la tarde para no chocar que dejo de extrañarte; la leña en el suelo está tan fresca que florece de nuevo. Incendiemos todo antes que el sol se oculte, con las cenizas hagamos caminos para llegar con lo justo al borde del paraíso. El silencio se entrama en el matorral, lo que nos trae y nos lleva es el olor a tierra mojada. Me quedo de este lado quizá hayas dejado un cauce, un indicio, una lágrima por acá. Estamos rodeados, entorno los ojos y te entrego lo que queda, con las manos juntas, como quien quiere acunar un pájaro o sabe con quien quisiera pasar las fiestas.