El aleteo de un colibrí
Al dormir todos somos más o menos animales. Ella en cambio es el aleteo de un colibrí, que arremolina el viento y lo acuna y lo salva. Algo que viene de lejos nos une y lo festejamos con ceremonias. Sea el momento que sea su risa calma, en nuevos lenguajes dice. A menudo se bambolea por el suelo y nos enseña a sostener el amor en el borde de sus brotes, repletos de canciones, besos y sueños.