El aleteo de un colibrí
Al dormir
todos somos
más o menos animales.
Ella en cambio
es el aleteo
de un colibrí,
que arremolina el viento
y lo acuna
y lo salva.
Algo que viene de lejos
nos une
y lo festejamos
con ceremonias.
Sea el momento
que sea
su risa calma,
en nuevos lenguajes dice.
A menudo
se bambolea
por el suelo
y nos enseña
a sostener el amor
en el borde de sus brotes,
repletos de canciones,
besos y sueños.

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