"Creer que existe alguien que a uno lo va a sacar de sí mismo, al punto de transformarse en un esclarecedor del mundo y un ordenador de todos los conflictos, es una ilusión. Al enamorarse uno puede creerla, fomentarla, disfrutarla, pero lo cierto es que hay muchas cosas que uno tiene que hacer por sí mismo, solo. Las cuestiones personales de fondo son temas de cada uno. El otro puede ser una presencia determinante, pero siempre y cuando uno sea el que está avanzando en un camino de desarrollo personal.El amor, entonces, estar con el otro y estar bien, se alimenta necesariamente con batallas individuales, con batallas que cada uno tiene que dar por sí mismo. Y si uno no las da, el amor decae, porque decae todo en uno. Pero el problema no es "de la relación", se evidencia en él, siendo en realidad propio.La batalla propia es la del sentido personal: qué quiere uno de la vida, cómo se lo va a procurar, si está siendo activo en ese camino o no. Las parejas que funcionan requ...