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Mostrando entradas de mayo, 2015

Las formas de las competencias

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“En Japón la derrota es vergonzosa e imponer la derrota también es vergonzoso”, dice Coetzee y a partir de allí comienzo a pensar en las formas de las competencias. Habría que inventar deportes atractivos, provocadores de historias más que de resultados. Entonces cambiarían diametralmente las geografías y los ambientes; la gente sería fraternal y bondadosa, la parte más importante de la vida transcurriría en un campo de juego. El “Flamante Testamento” (más nuevo que el Nuevo) sería un compendio de escritos de Fontanarrosa, Sacheri, Rodrigo Fresán, Juan Forn y César Aira (es cierto que los últimos tres no se dedican a los deportes pero poseen una prosa apasionada que gusta, gana y golea).
Los imbéciles (Hooligans en inglés, Tifossi en italiano y Barra brava en estas pampas) dejarían de canalizar sus frustraciones y complejos de inferioridad por el lado de la violencia indiscriminada y comenzarían a leer a Houellebecq, Mankell, Auster, Murakami y Vargas Llosa. La guerra también perdería d…

Diez consejos para el niño poeta - Hernán Casciari

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El otro día mi hija me preguntó cómo había que hacer para escribir una poesía, y entonces le improvisé un reglamento de diez pasos fundamentales. Le dije: «Nina, escuchá muy bien este decálogo para ser poeta». Si tienen hijos, nietos o sobrinos en la edad de la inocencia, pueden arrimarlos al monitor. I. Hay que empezar por el principio: cada oración de una poesía se llama «verso». Después de cada verso bajá un renglón. Un grupo de cuatro versos se llama «estrofa». Después de cada estrofa bajá dos renglones y suspirá como si te doliera la panza, o como si hubieras comido huevo frito de noche.  II. Para escribir una poesía nunca tengas el pelo demasiado limpio. Si hoy te bañaste, sentate a escribir mañana. No escribas una poesía después de ducharte porque te va a salir un cuento o un dibujo o un formulario de responsable no inscripto de la AFIP.  III. Prestále atención a las sílabas, pero no a las sílabas que te enseñan en el colegio. En las poesías las vocales tienen un imán. En la f…

Por deporte

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Había una vez un hombre que habiendo entrenado concienzuda y metódicamente decidió correr una maratón. El día de la prueba  (domingo, porque las carreras serias se organizan los domingos con sol y entrada en calor pletórica de erotismo sagrado) a punto estuvo de finalizar primero, pero a centímetros de llegar decidió seguir corriendo en el lugar, sin avanzar. Cuando estuvo seguro de ser el último atravesó la meta.  Los deportes, el amor, los feriados y también lo importante son pretextos que huyen hacia adelante. “No hay mucho más que perder”, repetía cada vez que era consultado sobre el tema.
Ya no le queda bien correr, alguien lo seguirá.


Ilustración: Acuarela de Paula Bonet.

Madrigal - TOMAS TRANSTRÖMER

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Heredé un bosque oscuro al cual rara vez voy. Pero llegará el día en que muertos y vivos cambien de sitio. Entonces, el bosque se pondrá en movimiento. Aún nos queda esperanza. A pesar del trabajo de numerosos policías, el crimen más grave queda sin resolver. Del mismo modo, hay en algún lugar de nuestras vidas un gran amor sin resolver. Heredé un bosque oscuro, pero hay camino por otro bosque, el claro. ¡Todo lo viviente que canta serpea, se sacude y repta! Es primavera y el aire es muy intenso. Me he graduado en la universidad del olvido y tengo las manos tan vacías como la camisa que cuelga en la cuerda.