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Metamorfosis post Covid

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  Tiene más que ver con una idea errónea de “La ley de la reciprocidad” que con otra cosa. Pienso que cuando alguna gente necesitó una mano (para compra de medicamento, pago de impuestos, pago de deudas urgentes, para poder vivir), estuve ahí, me ocupé, le busqué la vuelta, ajusté detalles y ayudé, estuve presente ante necesidades y urgencias. Esta semana (hace una semana comencé con síntomas compatibles con Covid), varias personas se comunicaron para solidarizarse y compadecerse, para asegurar que “no va a ser nada”, “por suerte estás vacunado”, “te salva que no fumás, ni chupás, ni estás obeso”, y mensajes así. También que si necesitaba algo avise, con una sensación cercana a “como vos te pusiste a disposición, no me queda otra que ponerme a disposición, pero ando algo corto…”. Sé que 2 amigos lo dicen de corazón, que con solo avisarles estarían en la puerta. Lo de Chany también es digno, aunque se desbanda cuando promete, ofrece más de lo que puede, luego la realidad, los capr...

Suceda lo que suceda

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            Alguna recomendación para atravesar lo de esta noche de la mejor manera posible, con la menor cantidad de heridos y sin lesiones graves.           Cada vez que tomo mate cocido (lo hago 3 veces al día), coloco la pava a hervir, el saquito en el vaso verde lima de plástico y una cucharita con el mango de baquelita negra; vierto el agua en la taza y dejo reposar 4 minutos. Luego comienzo a utilizar un sistema que se me ocurrió (es cierto, no lo vi en un Reel de Instagram, ni en Facebook, Youtube o Whatsapp). Consiste en colocar 2 cucharitas de azúcar en la infusión y no revolver hasta antes no darle 2 tragos; para después comenzar con el libado de manera normal. De esta manera, por menos azúcar que le ponga va a saber dulce, lo necesario como para no tener que agregar azúcar, que tan perjudicial resulta con el tiempo.           El “Método 2 tragos amargos de entrada” (M2TAdE), sugiero para esperar ...

Un nuevo hábitat

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Me tiemblan las extremidades y el resto del cuerpo, con una cadencia cercana a las olas de madrugada de junio. Las nubes  pesadas, oscuras que aparecieron ayer encapotaron la vida cotidiana y las demás también. Me resisto a tirar esa libretita  donde escribí con letras apenas legibles lo que intentaba abandonar y me alcanzaba. Qué debo hacer, ahogarla? Quitarle todo el aire hasta que ya no respire? Corroborar que ya  no flotan burbujas presionándola contra el fondo? Quizá alcance  con buscarle un nuevo hábitat, este es muy frágil.  Por lo pronto me la guardo en el bolsillo y fijo la mirada para avistar el devenir. Ya no sé qué más hacer para esperar la primavera.

Ese sonido que rebota

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  Bordeo el río del mediodía casi hasta donde llega a su fin la insistente melodía. Estoy dispuesto a ver pasar tu reflejo como un animal que en lenta extinción, anida. Habrá vida en tu planeta? Habrá espacio para alguien más ahora? Ese sonido que rebota en la arboleda no son ranas, son el eco de mis ganas.

Bailar lentas - Franny Glass

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Desde hace 102 semanas

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  Algún día el efecto será tornasolado, con la mirada en el camino a la velocidad de la voz. El agua exagera la temperatura, el sabor es lo heroico, lo que redime a futuro. El mundo encendió la mirada de un animal suelto y logró encandilar. Las horas traen gente alrededor, hoy el año se partió en dos. No me quejo de la última mañana, vino con voces que ya extrañaba desde hace 102 semanas; estoy siendo indistinto, en el aire la canción que habla de las promesas que mueren en el mar. Será real esa ciudad en medio del martes o un efecto especial del día después? Ilustración: "La voz de su mirada" de Oscar Arcila.

Artefacto retórico

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  En medio del otoño junto con la mirada las hojas caídas, creo reconocer algo que fue tuyo confundido, anhelante. Sopla un viento que juega a ser fuego, respiro profundo las cenizas de la tarde, comienza a sonar mi canción favorita, lejana, apenas audible. El ancho camino de tierra gris desemboca en una enorme tranquera; el sol baja vertical decidido a lastimar. Compartimos otro largo abrazo. Alguna vez, con el único fin de iluminar, recordaré tu sombra peinándote. Entro en una espiral de vuelta corta, resbalo en el aire; descansa la pena y acontece, nunca dos veces.